Una vez más INNOVANDO LA EDUCACIÓN

Lectura

En el Club de Lectura la alumna Tamara Aguirre nos envuelve en un mundo de letras impresionante, ¡anda, echa un vistazo!

 
Es una fantasía adulta que simboliza nuestra ascensión por la montaña de la vida, sintiéndonos reflejados en el viaje del caballero, que está lleno de esperanzas y desesperanzas, de ilusiones y desilusiones, de risas y lágrimas, las enseñanzas de esta obra son mostradas con un toque de humor muy sutil, siendo ésta una experiencia que expande nuestra mente, que nos llega al corazón y nos alimenta el alma de una forma muy amena enseñándonos también que debemos liberarnos de las barreras que nos impiden conocernos y amarnos a nosotros mismos para poder ser capaces de dar y recibir AMOR.
 
Charlie es un chico realmente especial: lee muchísimo,
 no sale con amigos ni con chicas y reflexiona sobre el mundo des
de un punto de vista muy particular. Su ingenuidad, su incapacidad para relacionarse normalmente y su extrema sinceridad le crean más de un problema, especialmente ahora que su amigo ha muerto. Conocer a Sam y Patrick, los chicos más excéntricos del instituto, provocará un giro radical en su vida que lo sumergirá de pleno en la adolescencia.

¿Por qué todos las personas a las que amamos en la vida tienen que desaparecer? Se pregunta el protagonista. Esta novela recoge las memorias y recuerdos de Pancho desde la perspectiva de su juventud. Durante las vacaciones, Pancho y otros sobrinos de Tacho y Chabela llenan de alegría la casa de San Miguel. En esos breves lapsos de tiempo, los tíos olvidan la tristeza que la muerte de su hijo les dejó. Al término de las vacaciones todos los sobrinos vuelven a su hogar, pero en una ocasión Pancho no lo hace: abandonado por su madre, atractiva viuda, y después de esperarla mucho tiempo, se convierte en el hijo de sus tíos.

En la novela El esclavo, de Francisco J. Ángel Real, el autor narra su propia historia al despertar un día y darse cuenta de que se encuentra en la cama de un hospital, pero eso no es lo peor. Francisco se percata de que la gente que lo rodea no lo escucha por más que él grita, y aunque trata de moverse con todas sus fuerzas, no siente que su cuerpo se deslice hacia ningún lado. Tras un terrible accidente automovilístico, Francisco queda en estado de coma, aunque su mente sigue trabajando igual o mejor que antes. Él puede escuchar perfectamente a las personas que lo visitan, y está consciente de quién entra y quién sale de su habitación. Domina todo menos su cuerpo, que parece un ente aparte, extraño, ajeno a él. Conforme el tiempo pasa, la familia de Francisco comienza a perder la esperanza de su pronta recuperación y los doctores planean qué hacer con el cuerpo del “muerto en vida”. Francisco se da cuenta de que si quiere seguir viviendo deberá luchar contra su propio ser antes de que sea demasiado tarde y lo desconecten.